Domingo “Laetare”: signo de alegría en medio de la Cuaresma
Este domingo la Iglesia permite el uso de vestiduras litúrgicas de color rosa, propio del IV Domingo de Cuaresma, conocido como Domingo Laetare. Este mismo color también se utiliza en el III Domingo de Adviento, como signo de alegría por la cercanía de la Navidad y la Pascua, recordando que el tiempo de penitencia está próximo a concluir.
El nombre Laetare proviene del latín y corresponde a las primeras palabras de la antífona de entrada de la misa: “Laetare”, que significa “alégrate” o “regocíjate”. Con esta invitación, la Iglesia anima a los fieles a mirar con esperanza la cercanía del misterio de la Resurrección del Señor.
Una de las tradiciones relacionadas con este domingo es la bendición de la Rosa de Oro, una condecoración otorgada por los pontífices desde el año 1049, durante el pontificado de Papa León IX. En sus inicios, esta distinción se entregaba a reinas católicas y mujeres destacadas por su fe; posteriormente también se concedió a santuarios y advocaciones de la Virgen María.
La Rosa de Oro consiste en un delicado rosal elaborado en oro, con flores, hojas y botones, colocado sobre un vaso de plata y conservado en un estuche adornado con el escudo papal. Durante el Domingo Laetare, el Papa la bendice con santo crisma y la inciensa, convirtiéndola en un sacramental.
Antiguamente, la ceremonia se realizaba en el Palacio de Letrán, antigua residencia de los papas. Desde allí, el pontífice partía en solemne procesión hacia la iglesia estacional de Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, acompañado por el colegio cardenalicio y el pueblo romano.
En la actualidad, esta bendición se realiza en los Palacio Apostólico, manteniendo viva una tradición que recuerda que, incluso en medio de la penitencia cuaresmal, la Iglesia ya anticipa la alegría de la Pascua.
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