Seis meses con el Papa León XIV: una Iglesia que une, sana y construye paz
A medio año de su elección, el Papa León XIV, primer Pontífice estadounidense y de la Orden de San Agustín, continúa marcando el rumbo de una Iglesia cercana, misionera y comprometida con los más necesitados.
Desde su primer saludo aquel 8 de mayo en la Basílica de San Pedro, León XIV ha insistido en que la Iglesia debe ser “fermento de unidad y comunión”, promoviendo el diálogo, la paz y el amor incondicional de Dios.
En sus mensajes, el Santo Padre ha puesto el acento en la compasión, la justicia social y la paz, recordando que “la evangelización no es marketing religioso, sino obra de Dios”, y que “primero hay que desarmar el corazón para poder dar la paz”.
En su primera exhortación apostólica, el Papa subrayó que el amor a los pobres “no es opcional, sino el criterio de la verdadera adoración”, invitando a los fieles a “no pasar de largo ante el sufrimiento de los demás”. También ha defendido con firmeza la dignidad de los migrantes y la necesidad de cuidar la Creación como signo de conversión y compromiso cristiano.
Con un lenguaje claro y lleno de humanidad, León XIV propone una Iglesia que desaparece para que Cristo permanezca, que escucha antes de juzgar y que se hace pequeña para servir a todos.
En cada encuentro, homilía y gesto, el Papa nos recuerda que la verdadera fuerza del cristiano está en el amor que perdona, reconcilia y transforma.
Créditos: Vatican Media
